Soy licenciada en Psicología Área Clínica, egresada de la UAQ, creo que me inicie como maestra desde muy pequeña, recuerdo que estaba en segundo de primaria cuando jugaba a ser maestra (imitaba a mi maestra Emma) y mis alumnos eran mi hermano menor y una vecina.
Cuando estaba en la secundaria y prepa organizaba grupos de estudio con mis compañeros para preparar los exámenes parciales o finales. También daba regularización a niños de primaria.
Laboralmente inicié ésta práctica al egresar de la universidad cuando mi asesor de prácticas me invitó a trabajar en el Centro Materno Infantil “Marie Langer” que dirigía su esposa. En este instituto trabajé durante dos años con niños de dos años de edad, estimulando cinco áreas específicas (cognición, autoayuda, lenguaje, psicomotricidad y socialización).
Posteriormente ingresé al CBTis 200 por invitación de una amiga quien me informó que requerían una psicóloga en esta escuela. Yo asistí con mucho entusiasmo pensando que se trataría de realizar funciones propias de la carrera, sin embargo no era así, requerían personal que impartiera la materia de psicología industrial y lectura y redacción.
Obviamente acepté (con un poco de resistencia) porque no tenía trabajo y muy pronto quedé fascinada con la experiencia. Encontré en este espacio la posibilidad de apoyar a los jóvenes con dificultades y sin ellas, a sentirse mejor consigo mismos y a aprender los contenidos temáticos con mayor facilidad (según yo).
Ser docente para mi ha significado una forma diferente de servir. Estoy convencida que la educación es la única forma de acceder a un tipo de vida diferente y de mayor calidad. Me gusta pensar que como docente puedo ser un trampolín que impulse a los jóvenes a alcanzar sus sueños.
Motivos de satisfacción tengo muchos, me encanta escuchar a los jóvenes, cuestionarlos y ver cómo se iluminan sus rostros cuando se dan cuenta de su capacidad y potencial. Su dinamismo y frescura me contagia y motiva a seguir adelante.
Me resulta muy desagradable observar que alguien con potencial lo desperdicia en actividades poco sanas y es mucha la frustración que siento cuando alguno de nuestros jóvenes causa baja definitiva por materias.
Por la parte administrativa es desagradable saber que no puedo aspirar a una clave mejor de la que tengo y que no se destinan mayores recursos para cubrir las necesidades existentes en el plantel donde laboro.
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